La Cultura Política Argentina II

Los Valores de Emancipación
en la Política: 1984-2013

Cultura PolíticaJosé Eduardo Jorge

La cultura posmoderna en Argentina: tendencias desde la recuperación de la democracia. Los Valores de Emancipación o Autoexpresión. Aspiraciones de Libertad. Nuevas formas de participación. Petitorios y Manifestaciones. Igualdad de Género. Respeto por el otro o Tolerancia. El Matrimonio Igualitario. Diferencias generacionales. Contrastes entre las Regiones argentinas. Situación comparativa de Argentina y otros países de América Latina en el orden internacional. Ir a la Parte I: Posmaterialismo en Argentina

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Los Valores Posmodernos en Argentina

El conjunto de indicadores de los Valores de Emancipación o Autoexpresión, que corresponden al giro hacia la cultura posmoderno (Jorge, 2010, pp. 82-93), aparece en las Figuras 6 y 7.

Además del Posmaterialismo “alto” -porcentaje de argentinos con puntaje 3 a 5 según el índice de 12 ítems de Inglehart-, he calculado una segunda escala (ver Inglehart y Welzel, 2005, pp. 239-44) a partir de un subconjunto de tres objetivos del índice anterior. Los argentinos con elevadas Aspiraciones de Libertad –que corresponden, asimismo, a un puntaje de 3 o más en una escala 0 a 5- son los que dan prioridad a la meta de libertad de expresión, así como a las de participación ciudadana en a) las decisiones de gobierno y b) el trabajo y la comunidad.

Figura 6
Valores de Emancipación en Argentina: Libertad,
Participación, Demócratas – % de la población

Valores Posmodernos en Argentina
Fuente: Jorge, José Eduardo (2015): “La cultura política argentina: una radiografía”, Question 1(48), pp. 372-403. Cálculos propios a partir de la base de datos de la Encuesta Mundial de Valores. N = 6.400. Click en la imagen para agrandar

Los Demócratas Sólidos constituyen un indicador fuerte de apoyo a la democracia, fundado en el criterio, propuesto por Klingemann (1999) –ver también Inglehart y Welzel, 2005, p. 253-, de combinar las medidas directas de adhesión al sistema con las de rechazo o apoyo a alternativas no democráticas.[1]

Inglehart (2003) ha puesto en duda la validez de las medidas habituales de apoyo (Montero et al., 1998; Montero y Morlino, 1993) para determinar cuán sólido es el respaldo a la democracia. Las encuestas revelan que, con la difusión global del ideal democrático, en casi todos los países la mayor parte de los entrevistados expresa opiniones favorables al sistema. Pero la mera opinión positiva –a diferencia del sistema de valores de emancipación- no representaría una base de sustentación suficiente.

La participación política autodirigida

Los otros tres indicadores de la Figura 6 corresponden a los porcentajes de argentinos “muy” o “bastante” Interesados en la Política, que firmaron un Petitorio y que asistieron a una Manifestación.

Para la teoría de la posmodernización, el cambio de valores generacional se combina con un proceso de movilización cognitiva, provocado por el ascenso de los niveles educativos y las habilidades de organización, comunicación y toma de decisiones adquiridas en los complejos ambientes laborales de la sociedad posindustrial. Adicionalmente, la expansión de los medios de comunicación generaliza la información política otrora reservada a las elites.

Como resultado, las nuevas generaciones poseen una elevada motivación y capacidad para la acción política autónoma. Las formas tradicionales de autoridad política –el partido de masas, el jefe partidario, las ideologías omnicomprensivas- se debilitan. Las personas se apoyan más en su propia autoridad interna o en ideas elaboradas colectivamente en el grupo de activistas o de pares. El partido clásico, burocrático y jerárquico –que movilizaba “desde arriba” a masas de adherentes, en general para votar el día de elecciones- se vuelve menos aceptable como ámbito de participación.

Las generaciones jóvenes tienden a participar en forma autodirigida, en grupos creados por propia iniciativa o elegidos libremente, que enfocan cuestiones específicas y plantean desafíos a las elites. Surgen movimientos sociales, ONGs no tradicionales y, a veces, nuevos partidos, como los ecologistas. Disminuye la participación política convencional –incluyendo el voto- y se difunden formas de activismo no institucionalizado: manifestaciones, petitorios y boicots.

Los nuevos roles de la mujer

La relativa certidumbre existencial que se extiende en la sociedad posindustrial produce un alejamiento de las normas sociales absolutas, sean éstas familiares, sexuales, de género o de estilo de vida.

La situación y los roles de la mujer tienden a igualarse con los del varón. La diversidad étnica y cultural, igual que los grupos con modos de vida alternativos, ya no son percibidos como amenazas, sino respetados y aún valorados positivamente. Desde el punto de vista psicológico, las personas que valoran su propia independencia y el desarrollo autónomo de sus potencialidades tienden a reconocer y respetar estos mismos atributos en los demás (Maslow, 1954).

Figura 7
Igualdad de Género y Respeto o Tolerancia
en Argentina 
– % de la población

Cultura Posmoderna en Argentina
Fuente: Jorge, José Eduardo (2015): “La cultura política argentina: una radiografía”, Question 1(48), pp. 372-403. Cálculos propios a partir de la base de datos de la Encuesta Mundial de Valores. N = 6.400. Click en la imagen para agrandar

La Igualdad de Género en la esfera social, política y económica es reconocida hoy como una dimensión básica de la igualdad en cualquier sociedad (Inglehart y Norris, 2003). Su institucionalización en el marco legal constituye asimismo un aspecto central de la democracia contemporánea.

En la Figura 7, dos medidas de Igualdad de Género en el plano cultural son la proporción de encuestados que está en desacuerdo con que los hombres son “mejores líderes” que las mujeres y que tienen prioridad para los empleos cuando éstos escasean.

El mismo gráfico presenta la evolución del Respeto por los Demás o Tolerancia a través de los porcentajes de quienes creen que la homosexualidad y el divorcio están “justificados”.[2]

Desde otro ángulo, estos indicadores traducen el grado en que los miembros de la sociedad priorizan la libertad de elección –o la autonomía del individuo-, por oposición a la conformidad con las normas tradicionales.

Tendencias de la cultura de la democracia en Argentina

De esta primera aproximación a la cultura política democrática de los argentinos surgen ya tendencias significativas. El Respeto o Tolerancia aumenta consistentemente desde la recuperación de la democracia, a un ritmo que, como mostré en detalle en otros trabajos (Jorge, 2012 y 2011), excede en mucho el reemplazo generacional y refleja, por consiguiente, un proceso de aprendizaje o socialización adulta de las generaciones mayores.

Esto sugiere que la aprobación del Matrimonio Igualitario en 2010 –que convirtió a la Argentina en el décimo país en introducir esa institución en su marco legal- fue en un grado importante el resultado de cambios previos en el sistema de valores.

A principios de los 80, menos del 10% de los argentinos de cualquier cohorte justificaba la homosexualidad con puntaje 8 o más en una escala 1 a 10 (Figura 8). De allí en adelante, el porcentaje aumenta de modo consistente en todas las cohortes de los nacidos entre 1920 y 1969, a las que se suma en la medición de 1991 el grupo 1970-1979.

La figura traduce un proceso combinado de cambio generacional y socialización tardía. Casi todas las generaciones siguen una trayectoria ascendente, reflejando el fenómeno de la socialización adulta. Pero las más jóvenes –al margen de algunos entrecruzamientos- tienden a justificar la homosexualidad en mayor medida que las previas.

Figura 8
Justificación de la Homosexualidad en Argentina
según Cohortes de Nacimiento
– % de la población

Situación de los Homosexuales en Argentina
% de entrevistados de cada cohorte que justifica la homosexualidad con un valor de 8 o más en una escala 1 a 10. Fuente: Jorge, José Eduardo (2016): “Teoría de la Cultura Política. Enfocando el Caso Argentino”, Question, 1(49), pp.300-321. Cálculos propios a partir de la base de datos de la Encuesta Mundial de Valores. N = 6.400. Click en la imagen para agrandar

Uno de los indicadores de Igualdad de Género evoluciona positivamente en el periodo analizado. Los argentinos que están en desacuerdo con la frase “los hombres son mejores líderes que las mujeres” aumentan 9 puntos porcentuales entre 1995 y 2013. En cambio, permanece estable desde 1991 la proporción de la población que desaprueba la idea de que “los hombres deberían tener más derecho que las mujeres a un puesto de trabajo” cuando los empleos escasean.

La cuestión de la violencia de género contra la mujer y aún del femicidio ha ganado cada vez más espacio en la agenda pública y merecido atención creciente de los distintos niveles de gobierno.

La evolución de las Aspiraciones de Libertad sigue de cerca la trayectoria del Posmaterialismo de nivel “alto”. El indicador alcanza un pico a mediados de los 90 y luego desciende con fuerza. Como dijimos, el colapso económico de 2001 y 2002 ha generado un ascenso –probablemente transitorio- de las prioridades materialistas.

Impacto de la evolución institucional

Junto a las coyunturas económicas, la historia institucional es otro factor específico de cada país que influye sobre las tendencias de la cultura política. Con el periodo abierto en 1983, la participación política siguió en la Argentina tendencias típicas de los procesos de transición democrática.

En la mayoría de las nuevas democracias surgidas en el último cuarto del siglo XX, el nacimiento o recuperación de las instituciones representativas se vieron rodeados de una explosión de entusiasmo popular, pero esta euforia inicial dio paso, casi invariablemente, a un periodo de “desencanto” y de descenso marcado de la implicación de los ciudadanos, frente a las dificultades, las turbulencias y el arduo horizonte de la construcción democrática.

Así ocurrió con la experiencia argentina, donde al terminar la década de los 80 el impulso participativo estaba en gran medida agotado.

La restauración democrática marca pues el auge de la firma de Petitorios y la asistencia a Manifestaciones, que luego se estabilizan con oscilaciones en un nivel inferior. Notemos que en la década más reciente estas formas de activismo no institucionalizado no siguen, como sí lo hace el Interés por la Política en sentido convencional, un recorrido ascendente. Esto tiene sentido teórico: las nuevas estrategias de acción política, desarrolladas por fuera de los canales tradicionales de participación, están asociadas al posmaterialismo, que –ya lo observamos- desciende tras la crisis de 2001.

Como también pronostica la teoría, estas actividades -según datos de la Encuesta Mundial de Valores y Encuestas Regionales propias- llegan a sus niveles más altos en las regiones más urbanizadas del país (Figura 9). Los porcentajes de la población de las ciudades de Buenos Aires y La Plata que participa en petitorios y manifestaciones llegan a duplicar o casi triplicar a los registrados en el Interior del país.

Figura  9
Petitorios y Manifestaciones en las
Regiones Argentinas 
– % de la población

Manifestaciones en Argentina en Ciudades y Regiones del País
Fuente: José Eduardo Jorge (2016). Encuestas Regionales propias y cálculos propios a partir de la Encuesta Mundial de Valores. Click en la imagen para agrandar

El grupo de los Demócratas Sólidos resulta algo menor al que arroja el indicador más usual y simple que pregunta si la democracia es “preferible” a cualquier otro sistema, o si un régimen autoritario puede serlo en ciertos casos (Jorge, 2010, pp. 155-162). En 2013, por ejemplo, los demócratas sólidos eran 66%, mientras un 73% decía –según Latinobarómetro– que la democracia es “preferible”.

Comparaciones internacionales

Junto a la mirada temporal, es de fundamental importancia examinar, respecto de estos indicadores, la ubicación relativa de la Argentina –junto a otros países de América Latina- en perspectiva comparada internacional.

La Tabla A4 anexa (La Cultura Democrática en el Mundo), que he elaborado con 82 países, permite hacerlo para seis medidas seleccionadas. La gran mayoría de los datos son del periodo 2005-2013 y, para ampliar la muestra de sociedades, agrego algunos puntos temporales anteriores. Los índices de Igualdad de Género y de Respeto o Tolerancia son promedios de los dos indicadores ya vistos para ambos casos.[3] La opción por la Firma de Petitorios como indicador privilegiado de participación política reside en su carácter de acción en general más organizada y con objetivos mejor definidos que las manifestaciones.

En esta amplia muestra de naciones, representativa de todos los niveles de desarrollo económico y tradiciones culturales, la Argentina ocupa, en promedio, una posición media-superior: 15º en respeto o tolerancia, 20º en aspiraciones de libertad, 21º en igualdad de género, 34º en firma de petitorios y 32º en demócratas sólidos.

Uruguay encabeza el grupo de los 11 países latinoamericanos de la muestra en respeto o tolerancia y en igualdad de género. Entre las 82 naciones, se ubica en estos indicadores en el 7º y 11º lugar respectivamente. México es 10º en aspiraciones de libertad y Brasil es 13º en firma de petitorios.

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Posmaterialismo

 José Eduardo Jorge (2010): Cultura Política y Democracia en Argentina,
Edulp, La Plata
José Eduardo Jorge (2015): “La Cultura Política Argentina: una Radiografía“,
Question, 1(48), pp. 372-403
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Cambio Cultural
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Ni Una Menos 2015: Clarín, 4 de junio de 2015

Ni Una Menos: Facebook del grupo organizador

Más Publicaciones Académicas

José Eduardo Jorge (2016): Teoría de la Cultura Política. Enfocando el Caso ArgentinoQuestion, 1(49), pp. 300-321

Bibliografía

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Jorge, José Eduardo (2010): Cultura Política y Democracia en Argentina, Edulp, La Plata.

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Klingemann, Hans-Dieter (1999): “Mapping Political Support in the 1990s: A Global Analysis”, in Norris, P (ed.): Critical Citizens. Global Support for Democratic Government, Oxford University Press, New York, pp. 31-56.

Maslow, Abraham (1954): Motivation and Personality, Harper & Row, New York.

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Montero, José Ramón y Morlino, Leonardo (1993): “Legitimidad y democracia en el Sur de Europa», Revista Española de Investigaciones Sociológicas Nº 64, 1993, pp. 7-40.

NOTAS

[1] Construí un índice [+6, -6] de Apoyo a la Democracia / Autocracia combinando cuatro preguntas de la WVS, que miden: 1) si el entrevistado considera “muy bueno”, “bastante bueno”, “bastante malo” o “muy malo” a) tener un líder fuerte que no deba preocuparse por el Congreso y las elecciones; b) tener un gobierno militar; c) tener un sistema político democrático; 2) el grado de acuerdo o desacuerdo del entrevistado con la frase “La democracia puede tener problemas pero es mejor que cualquier otra forma de gobierno”; o alternativamente, según la onda de la WVS, cuán importante es para el entrevistado, en una escala 1 a 10, vivir en un país gobernado democráticamente. Los “Demócratas Sólidos” son los que poseen un puntaje entre 3 y 6.

[2] La WVS mide la justificación en una escala [1, 10]. Para clasificar a quienes “justifican”, opté por el criterio severo del intervalo 8 a 10.

[3] Los índices nacionales de Igualdad de Género y de Respeto o Tolerancia de la Tabla A4 del Anexo (La Cultura Democrática en el Mundo) son promedios directos de los porcentajes de la población clasificada como “alta” en cada uno de los dos indicadores que componen cada índice.